La historia comienza a principios del 2014 en mi bar favorito, “East Village”. Me estaba tomando una botella de 20 dólares cuando alguien entró y se robó mi teléfono de la mesa. Honestamente fue un genio, aplaudo a la persona que se lo llevó. Apuesto a que esa noche se robó otros 20 teléfonos, ya que ese lugar es perfecto para robar celulares. ¡Bravo, genio!
Marqué a mi teléfono y me mandó directo al buzón de voz -el signo de la muerte-. Nunca volvería a verlo.
Aproximadamente Un Año Después
Estaba en mi sofá con algunos amigos, mirando fotos en mi nuevo celular, cuando de pronto veo un montón de imágenes que yo no tomé; las más notable fueron 20 selfies de un hombre y su naranjo. Gracioso y aterrador a la vez.
Obviamente me asuste, mostré a todos las fotos y durante una hora estuvimos platicando sobre lo que estaba pasando con mi teléfono. Dimos con un montón de teorías que básicamente giraban en torno a iCloud, hackers de Corea del Norte y posesiones fantasmales. ¡Mi celular estaba poseído!
Después de un mes las fotos de este hombre y su naranjo seguían apareciendo en mi teléfono. Me acostumbré a las actualizaciones diarias de las fotografías y con el paso del tiempo esto se convirtió en algo divertido para mí. Era algo misterioso.
Muchas De Las Imágenes Que Aparecían En Mi Teléfono Tenían Que Ver Con Fuegos Artificiales; ¿Quién Hace Esto?
… O Pequeñas Manos
… O Una Verdaderamente Aterradora: Una Persona En Cunclillas Por Una Ventana
Realmente no hice nada respecto a estas fotos misteriosas hasta que hablé con un amigo que me preguntó si se me había perdido mi teléfono recientemente. “No recientemente, pero sí hace más de un año”, le dije. Él me dijo que mi celular estaba en China. Que allí es donde termina la mayoría de los iPhones robados.
¡Boom! Historia resuelta: mi iPhone robado estaba en China y este hombre todavía estaba conectado a mi iCloud.
Fui a la tienda de Apple y, efectivamente, mi viejo iPhone aún estaba en línea. Borré mi teléfono y, en efecto, el hombre que lo tiene ya no podría usarlo más.
Me sentí aliviado y feliz. Había resuelto el misterio.
Fin de la historia.
2. Entonces me volví famoso…
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